NOTES
[1] Me refiero a los trabajos de Julia Kristeva (Seméiotiké, Recherches pour une sémanalyse,1969), Roland Barthes (Le plaisir de texte, 1973), Michael Riffaterre (La production du texte, 1979 y Sémiotique de la poésie, 1983) o los de Gérard Genette (Palimpsestes, la littérature au second degré, 1982).
[2] Todas la citas de la novela están sacadas de la presente edición.
[3] La deconstrucción del mito del hombre revolucionario, de la imagen del macho mexicano exclusivamente heterosexual, tal y como se forjó à través de la literatura y del cine, podría haber dado paso a reacciones homofóbicas como pasó con el guión cinematográfico La infancia de Isabel, que fue el proyecto inicial. Cuenta el autor que la guionista argentina a la que recurrió se indignó porque el guión se burlaba de la revolución mexicana, y un escritor mexicano escribió en el informe de IMCINE que si ellos pensaban que se homenajeaba a la revolución mexicana hablando de homosexualidad, él pensaba que se homenajeaba a los maricones a través de la revolución mexicana. (Correspondencia personal con Fernando Zamora 08/06/2008).
[4] Isabel es el verdadero nombre de la prostituta (Silvette) con quien se acuesta Hugo. Es también el nombre de la hermana desaparecida del protagonista y finalmente es el nombre que éste adopta cuando decide vestirse de mujer.
[5] En el prólogo a La estatua de Sal de Salvador Novo (1998), Carlos Monsiváis cita un extracto de la petición de los pintores del grupo 30-30: “Y estamos contra el homosexualismo, imitado a la burguesía francesa actual, y entre ellos, favorecido ahora, y nosotros, luchadores incansables, existe el abismo de nuestra honradez que no se vende por un puesto. El gobierno no debe sostener en sus secretarías a los de dudosa condición psicológica”.
[6] Las obras de Marcel Proust y de André Gide, empezaron a circular y a tener cierto éxito en México entre los intelectuales a finales de los años 20.